La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y el elemento más pesado, no solo es una capa protectora, también es un sistema que regula la temperatura corporal, percibe los estímulos de dolor y placer, funciona como una capa permeable no permitiendo que sustancias extrañas ingresen en el organismo y representa una barrera protectora contra los efectos perjudiciales del sol.

La piel sufre cambios a lo largo de la vida. A medida que envejecemos tiende a ponerse más delgada al perder grasa, se fragmenta y se arruga, produce menos sebo protector y por esta razón se reseca.

Por esto es importante tomar medidas preventivas como por ejemplo:

  • Mantener una alimentación saludable y evitar el consumo de sustancias toxicas como el alcohol y el tabaco.
  • Hidratarla  consumiendo agua en las cantidades requeridas por el cuerpo humano.
  • Protegerla de las temperaturas excesivas y no exponerse indiscriminadamente a los rayos del sol, aún cuando se apliquen productos protectores.
  • Recuerde que cualquier alteración en su funcionamiento puede tener consecuencias importantes para la salud física y mental.

Para embellecerla:

Exfóliate tu piel una vez al mes, existen en el mercado productos para este fin y en casa puedes hacer una mezcla de azúcar y aceite para bebes, aplícala en la ducha una vez humedecida tu piel y frota suavemente pero con firmeza por todo tu cuerpo luego, sécate con suavidad. Notaras como tu piel queda suave e hidratada. Después de este tratamiento no es necesario que apliques crema hidratante; sin embargo mantén por norma utilizar una crema hidratante después del baño y con protector solar si vas a estar a la intemperie.

Suplemento adicionales de Colágeno, Biotina, Vitamina E, Zinc y Selenio son indispensable para el buen mantenimiento de tu piel.

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